lunes, 21 de marzo de 2011

Pensé que se había clausurado este blog. Bueno, será reincorporarlo estos días.

domingo, 27 de junio de 2010

Así me gustan la mujeres.

http://www.youtube.com/watch?v=C7v7TTa5gc0

Una sobre cine

Sobre la adaptación de Drácula de Coppola: La sutileza del sacrificio


El problema es el tiempo, siempre es el tiempo, por más que se le dé vueltas.

La conjugación de dos factores a y b, en un instante determinado, deriva un problema c, que es ese sofoco de estar por ahí.

Drácula, adaptada por Francis Ford Coppola, es un documento de ello. En la película, Winona Rider, la más linda de todas, es el factor a: una mujer que domina la sutileza, interpretando en primera instancia a Elizabetha, la esposa del conde, y después a Mina, la esposa de Jonathan Harker, el oponente de tal en el amor hacia esta mujer.

El factor b será su muerte (siendo Elizabetha), que deriva el factor o problema c, el tiempo: el conde, que era un tipo perfectamente feliz, maldice a Dios y es condenado a vivir eternamente.

Varios siglos tienen que transcurrir para que de nuevo aparezca sobre el horizonte una oportunidad de ser feliz; su esposa, reencarnada en la dulcísima Mina Harker, es la única que le puede devolver la paz; sin embargo, pertenece a otro hombre, un hombre escrupuloso, tranquilo y completamente entregado.

Punto nodal.

El conde la necesita para morir tranquilo, de hecho la necesita para poder morir, ningún otro ser en el mundo le puede proporcionar esa alternativa; pero para eso debe encontrarla, a riesgo de todo, debe encontrarla antes que la eternidad lo esclavice nuevamente. ¿Por qué ella? Porque ella es el único espejo donde él se puede reflejar. El amor tiene esa condición, realmente se siente una identificación del yo con respecto de algo, que es alguien (o la condición de reconocimiento de/en ese alguien).

El amor es la inconciencia del tiempo, diría que es la conciencia, pero probablemente la conciencia sea la búsqueda del amor, no su encuentro. El problema metafísico del tiempo solo se resuelve en el enamoramiento. Este raro trasegar por el mundo solo adquiere sentido cuando se tiene tal experiencia. Adquiere el sentido y a la vez omite la importancia. Es decir, en muy pocas ocasiones se tiene plena conciencia de la existencia, cuando somos niños tenemos ciertos episodios fugaces de lucidez con respecto al asunto, pero en verdad la primera impresión concreta se da cuando encontramos esa identificación en los ojos de alguien.

Mina Murray, después Mina Harker, es el espejo de Drácula: por eso tiene el poder. A Drácula lo hubiera podido matar cualquier aparecido, pero sucede que las emociones no son planas. Los amigos son importantes, pero no sincronizan completamente con el relieve de las emociones como lo hace el amor; si cualquiera mata a Drácula quedará oculto para siempre el secreto que guarda en su alma. Tiene que arriesgarse a ser asesinado en el momento que sale del castillo para buscar a Mina, pues ella lo reconoce como es. Y entonces nuevamente aparece el tiempo, el conde debe ser rápido, si se demora, puede morir sin saber quién es, o puede pasar demasiado tiempo y volver a morir la propia Mina.

Estoy maldito, comprendo estas cosas, yazgo en el infierno. Andaba buscando la independencia y encontré la soledad.

Luego de encontrarla, Drácula debe tomar una decisión, si la seduce la corrompe con su misma enfermedad insoportable: ser eterno (será eterna hasta que mate al Conde), pero si no lo hace seguirá sufriendo para siempre en el laberinto infinito de la soledad. Por un lado, puede vagar en las tinieblas alejado de la vista de los demás hombres que solo lo pueden ver como un monstruo; sería capaz de hacerlo por su adorada Mina, y sufrir el tormento de la conciencia; pero por otro lado sabe que seducirla le otorga su reconocimiento, su identidad: Mina lo reconoce en su verdad, no en su máscara; y esto también es placentero para ella (también la identifica por supuesto), se reconoce como la única persona capaz de apreciar la virtud donde los demás ven lo negativo.

El riesgo que se corre es que Mina enamorada puede decidir no matarlo y los dos tendrían que vagar por siempre en las tinieblas por haber descubierto algo que los demás ignoran . Si Mina decide asesinarlo ella también quedará liberada, pero su amor está obligado a ver la esencia secreta del amor que él no fue capaz de ver, la esencia que el amor material, terrenal, de seres normales, tiene oculto:

Renunciar al otro.

Es en ello donde radica el único error del conde, tiene que correr un riesgo, tiene que hacerla correr un riesgo que le significaría algo más que la muerte: ¡la no muerte! Él mismo no fue capaz de ver esa esencia, o si la vio no tuvo la fortaleza para resistir, y necesita que ella sea capaz de verla y capaz de resistirla. Pero ¿quién tiene la fortaleza de resistir la conciencia del tiempo una vez que se hace presente la tentación de la inconciencia, que se hace posible evadir la eternidad?

Esto se lo permite la sutileza, si ella fuera normal pasaría de largo.

Probablemente nunca se encontrarían.

Jesucristo de hecho hace lo mismo, se sacrifica para que todos vivan y para que todos mueran felices, tranquilos, sin saber lo que contiene la eternidad.

Jonathan Harker ama a esta mujer por encima de todas las cosas, está totalmente entregado, pero tiene una condición que lo imposibilita para pelear contra Drácula, es un hombre finito, es en alguna medida un hombre corriente. No puede encontrar, como lo hizo Jesucristo, el amor sobre todas las cosas, ni como lo hace Drácula, el amor que atraviesa el tiempo.

Alguna vez el integrante de un grupo circense decía sobre LAS VIRGENES SUICIDAS, que Sofía Coppola, hija de Francis Ford, debía saber algo que nosotros no; ahora pienso que toda esa familia debe hablar de cosas que fastidian mucho.

Sutileza, algo que muchas personas ni siquiera reconocen en su léxico; bien por ellos, no me interesa abrirle los ojos a nadie.

Estoy maldito, andaba buscando la libertad, y encontré la incertidumbre.
(2006)

jueves, 24 de junio de 2010

Las drogas y la muerte del tiempo.

Anoche pensaba en las drogas. Obama consumió drogas y es el presidente de los Estados Unidos. Actualmente el tipo quiere impulsar un cambio cultural sobre el asunto, pero la manchita de petróleo no lo deja hacer nada. Si la racionalidad no ha servido tanto como se pensaba, ello se debe a algo metafísico y complicado, el tiempo sigue andando y el fantasma del progreso nos conmueve a perseguirlo. Con las drogas se evade el tiempo, la eternidad fluye, viene y va, viene y va. Es algo parecido a cambiar la gran pregunta; ya no es: por qué estamos aquí, sino: realmente estamos aquí? Es un poco como aceptar estar muerto, aceptarlo sin tantas dilaciones. No sé, sólo pensaba eso anoche.

martes, 22 de junio de 2010

Pero bueno, toca mirarlo por el lado falso positivo.

sábado, 19 de junio de 2010

Mockus tiene la suerte de ser Jeremías Springfield, a quien Lisa Simpson finalmente no delató, después de su exhaustiva investigación, porque se dio cuenta que sacaba lo mejor de la gente (es mejor la propuesta de Petro, quien sí tiene una propuesta), pero habrá que esperar que el filósofo recuerde en la gente el sentimiento de la honestidad para reclamar cuando la cague.